José Seguí: Dibujos y diseños

El arquitecto y urbanista reivindica ese primer lenguaje del trazo y el folio en blanco en una exposición en la Escuela de San Telmo del 8 al 30 de abril. Desde ahí construye: lo mismo un mueble que un edificio o un plan general

 

CARTEL EXPOSICIÓN

 

 José Seguí Pérez (1.946) es Arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (1.971). Funda y dirige “Estudio Seguí” (1.985), con sedes en Málaga y Madrid, como equipo multidisciplinar dedicado a las escalas de la Arquitectura y el Planeamiento. Obtuvo el Premio Nacional de Urbanismo en 1.985 por el Plan General de Málaga y en 1.987 por el Plan Especial de La Alhambra, así como los Reconocimientos Internacionales “Europa Nostra” de la Unesco en 1.986 por la Rehabilitación del Teatro Cervantes de Málaga y “Gubbio” de la Asociación Nacional Italiana de Centros Históricos en 1.997 por el Plan General de Ronda. Premiado en diversos concursos de Arquitectura (Ciudad de la Justicia, Hotel Miramar, Hotel Torre del Puerto en Málaga; Pabellón de Atletismo XV Juegos del Mediterráneo y Auditorio “Maestro Padilla” en Almería, Museo de las Capitulaciones en Santa Fe-Granada, nueva sede Municipal en Puerto Real-Cádiz…), y de Planeamiento (Ordenación de San Francisco el Grande en Madrid, Río Guadalmedina en Málaga, Planes Especiales de La Alhambra y Puerto Real, y Planes Generales de Córdoba, Granada, Antequera, Ronda, Baena, La Línea…). Autor de diversos Diseños de muebles y objetos domésticos expuestos en galerías de arte (Málaga, Madrid, Granada, Cáceres…) y en exposición permanente del Museo de la Aduana de Málaga, obteniendo la Mención Especial en la I Bienal de Diseño de la Exposición Internacional de Bilbao (1.984). Editor de la Revista “Geometría” (1.985-2.000) y director de los “Talleres Internacionales de Paisaje” (1.993-2.004). Fue Profesor en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Granada (1.993-2.004), y Director de la Cátedra de Empresa “Paisaje y Turismo” en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Málaga (2.008-2012). 

 Del 8 al 30 de abril la Escuela de Arte de San Telmo de Málaga presenta en su Sala de Exposiciones una selección de “DIBUJOS Y DISEÑOS” realizados por el Arquitecto José Seguí como materiales de trabajo empleados en sus diversos procesos de producción profesional, en donde los cuadernos de dibujos y los ensayos de maquetas se conforman como habituales herramientas para definir el proyecto en esa acción conjunta que se produce entre el pensar y concretar sus trazas e ideas. Se trata de una selección de ese material que a modo de esbozos intentan aproximarse a las diversas escalas del proyecto, que pueden ir desde la “piel” de las topografías de las ciudades y los edificios, hasta los más diversos objetos domésticos y el diseño gráfico editorial, que si bien sus procesos de producción son diferentes mantienen coincidencias con ciertos códigos formales que se manifiestan en sus propias realizaciones.

El motivo de esta exposición del Arquitecto José Seguí es doble, por un lado exponer este material en sus diversas escalas del trabajo profesional por el interés creativo y confluyente que pueden adquirir con los de la propia actividad docente de la Escuela de Arte de San Telmo; y por otro lado, recordar sus inicios profesionales en el campo del Diseño con los contactos que mantuvo con la Escuela de San Telmo en los años 70 aportando en aquellos momentos su visión del diseño desde las escalas de la Arquitectura.

Esta confluencia de la expresión creativa, a través de las diversas escalas proyectuales que se presentan en esta exposición, adquiere también un importante interés en cuanto a las múltiples transversalidades profesionales que se producen en sus diferentes escalas del diseño. Sirva esta exposición para mostrar estas convergencias y sus proximidades con otras actividades profesionales desarrolladas en la Escuela de Arte San Telmo en donde aparecen también puntos de conexión proyectual.

Si para un pintor, un escritor o un músico existe el vértigo en el folio en blanco, para Seguí ese espacio «es la base del ejercicio profesional» y el dibujo, su lenguaje y su cimiento.

«Al principio de cualquier obra están los dibujos, aunque no como actos pictóricos finales sino como procesos de trabajo»

La colección, que ocupa el mismo espacio donde dio sus primeros pasos como conferenciante «hablando de diseño», sirve para reforzar ese vínculo primero entre el obrero y sus dibujos, lo mismo de un mueble que de una joya; de una cubertería, de un edificio o de un plan de ordenación urbana. Para Seguí, la base es la misma: el dibujo como vehículo que plasma ese conocimiento profundo de formas y volúmenes y que representa el cimiento sobre el que dar el salto a las tres dimensiones. Es precisamente ese discurso el que hilvana la selección de piezas: una treintena de dibujos, ocho cuadros de gran formato, muebles e incluso algunas de las maquetas que han marcado su carrera. La mayoría, de los años 70, aunque con el matiz importante –destaca– de alejarse del sello de la ‘retrospectiva’

«Aún no he hecho ninguna, tengo la sensación de que ese momento llega cuando te aburres de tu trabajo y haces balance; y yo aún me divierto. Es más, lo último que hago es siempre lo que más me gusta»

Con ese ánimo ha repasado y seleccionado Seguí sus primeros cuadernos, conservados en una caja enorme que supera el medio centenar de volúmenes y que sigue alimentando casi a diario.

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Habla Seguí de su exposición, precisamente, desde uno de los espacios que más tiempo y esfuerzo le han ocupado en los últimos años: el Hotel Miramar, rehabilitado –casi reconstruido– de su mano no sólo en lo arquitectónico, sino también desde ese aspecto clave que termina por abrazar el proyecto y que representa el diseño de parte del mobiliario. Lo hace desde el patio central, presidido por un impresionante juego de lámparas de techo y pared que nacieron a partir de mallas metálicas con cristales incrustados que, al contacto con los juegos de luz natural, proyectan cientos de destellos. En realidad son una buena metáfora de su trabajo como arquitecto: cómo esos dibujos también se proyectan, e influyen, en la vida de personas y ciudades. Con todos sus matices.

«Es ahí donde está el peligro pero también lo apasionante: crear algo nuevo, un futuro que no existe, a partir las ideas que plasmas en el papel», admite el arquitecto. Y también es ahí donde se fragua el complicado equilibrio entre lo que defiende el arquitecto y lo que espera el cliente: «Siempre hay que tener en cuenta ese acto educativo para que la obra quede en su contexto adecuado, para que envejezca bien y no pierda su referencia en el tiempo»

añade poniendo como ejemplo el hotel desde donde habla, construido en los años 20 y «con un modernismo aún vigente». Lo mismo, en fin, que aplica al resto de su obra, la que empezó, desde los cimientos, con un dibujo en el folio en blanco.

 

 

Fuentes:

Diario Sur Málaga
Blog Antonio Seguí

 

 

 

 

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